Cuántas sensaciones que tuve este fin de semana. Por primera vez siento que manejé bastante bien la situación, estos encuentros familiares modernos, en un momento de nuestras vidas en los que todos somos más grandes y un poquito más sabios (o sólo más grandes y nada más).
Por empezar, no lloré (aunque no escapé del dolor de cabeza). Esquivé balas, dardos y alguna que otra piedrita revoleada por ahí. Ella, bien aunque no puede evitar el pase de factura. Él, tranquilo y mejor de lo que imaginaba aunque con sus mismas teorías del destino impuesto por el insconsciente.
El lugar… un desánimo. Me pegó en el alma. Como los recuerdos de la casa de la infancia, detenidos en el tiempo. Para disfrutarlo más, no debería ser el lugar de residencia de ellos. Es como imposible de conciliar ambas realidades….y no sé si logro expresar exactamente la sensación.
De todas formas, me fui con una leve angustia. Por qué no se puede disfrutar a pleno de esas horas compartidas? Por qué siempre algún reproche tiene que haber? Por qué justo en ese momento surge la necesidad de preguntarme “qué cosas creés que debería cambiar”? Creo que porque así somos y la esencia aunque uno quiera jamás cambia. Porque si uno no quiere escuchar lo que el otro tiene para decirte y vos seguís anclado en tu postura, jamás vas a poder entender nada o por lo menos algo de lo que te digo.
Si para todo lo que uno plantea surge una respuesta que parece la adecuada pero no hay manera de que revises si podrías haber hecho algo diferente, simplemente no sirve. Arma poderosa la autocrítica, no? Y con este tema me enganché un poquito… charla en el viaje de vuelta con I., reflexión mental interna mientras escuchábamos am, algunas lágrimas que no salieron… inveitable en mí.
Ya se lo dije a Nana por mail y lo reescribo acá. Sé que soy complicada y me hago mucho problema (en una proporción 20%-80%). Es decir, siempre me hago problema por todo, incluso por cosas que no son mías y por las que no debería hacerme ni un drama! Por eso creo que soy menos complicada de lo que creo que soy y mi principal problema es que me hago problema por todo.
Y revisando esto mismo que escribo, siento (aunque no lo aseguro en un 100% por lo ya expuesto en párrafos anteriores) que esta vez me hice menos problema de lo que imaginé que iba a hacerme. Transité el momento, compartí charlas y salidas, fui y ya volví. No me quedé allá, estoy acá. Y se siente muy bien, mi cabeza está liviana… seráporque no me hice mucho problema?
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Mención especial: para el sandwich de bondiola con huevo y cebolla que comi frente al aeroparque. Mmmmm, riquísimo!